dissabte, 17 de novembre del 2012
Y no, mucha gente no es capaz de entender que se pueda salir a correr todas las tardes, que dejes tus amigos y tus estudios por un rato y salgas ha hacer lo que más te gusta. Pero lo que no entienden es que te guste, que te guste tanto como para darlo todo. Es un poco extraño esto, que nos guste sufrir, salir y perdernos por la montaña,que nos guste levantarnos un domingo por la mañana para salir a darlo todo en una carrera, para demostrarles que puedes luchar por la victoria, que puedes darlo todo hasta morir, que puedes caerte y seguir, marearte y seguir adelante, todo por no abandonar, ya que no es fácil aceptar que un día salga mal y que todos sus entrenamientos, todos tus esfuerzos de cada día, se vayan al traste. En ese momento, sientes rabia y dolor por no haber podido dar más en ese momento, pero al cabo de un tiempo ese momento te hace más fuerte y te dará más ganas en la próxima ,en la que dudaras de tú mismo antes de empezar, pero después el dolor de la otra carrera, se habrá esfumado. Solo quedara la alegría de haberlo conseguido, una vez más, y no parar de luchar, nunca. La carrera termina cuando se cruza la línea de meta, pero la sensaciones de ella no acaban ahí, va mucho más allá... Hay momentos en que te comerás el mundo y otros en los que te comerá el a tí, pero no por eso hay que rendirse. No os ha pasado que os dicen “ joder, yo si entrenara eso, también ganaría” pero es que lo difícil no es ganar una carrera después de entrenar tanto, lo difícil es tener el valor para dejarlo todo por salir a correr hasta no poder más, aunque llueva, aunque haga mucha calor, aunque tengas que examinarte la mañana siguiente, es encontrar tiempo debajo de las piedras. Ya que cuando te gusta tanto algo, ya puedes ser la persona más a faenada del mundo, que le encontraras tiempo para hacerlo!
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